Anatomía de una doctrina militar atrapada entre la lealtad a un grupo y la República

 

Anatomía de una doctrina militar atrapada entre la lealtad a un grupo y la República

 

En el siglo XXI, las guerras ya no se ganan ocupando territorios, sino desarticulando sistemas. Bajo esa lógica, la pregunta crucial sobre Venezuela no es sí su doctrina militar resistió la presión externa, sino algo más incómodo:

¿defendió realmente la República o terminó defendiendo al poder?

La respuesta, incómoda pero necesaria, define no solo el caso venezolano, sino el futuro de las doctrinas militares en Estados bajo asedio. Porque resistir no es disuadir. Durante más de 2 décadas Venezuela construyó una doctrina basada en la defensa integral y la unión cívico-militar- policial, además de combatientes híbridos, mercenarios o cuerpos parapoliciales, inspirada en la idea de “guerra de todo el pueblo”. 

El objetivo era claro: Hacer inviable una invasión, transformar la guerra en un conflicto prolongado,  convertir al territorio en un espacio de resistencia. En términos parciales, funcionó, pero en términos estratégicos, no. EE.UU no ocupó el país, pero sí ejerció presión multidimensional: económica, política, financiera y coercitiva.

La doctrina elevó el costo de la guerra, pero no impidió que la guerra en otras formas, ocurriera. ¿Que se nos VENDIÓ? UN pueblo en armas, PERO UN mando concentrado, esto produjo una paradoja estructural: Se masificó la defensa, pero no se descentralizó el poder real. En términos estratégicos: una doctrina de guerra prolongada sin arquitectura de resiliencia profunda.

El contraste: Irán y la guerra q no puede terminar y resolvió ese problema de raíz con su doctrina de defensa en mosaico, desarrollada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Este modelo fragmenta el poder militar en múltiples nodos autónomos: 31 comandos territoriales independientes, capacidad operativa sin autorización central, reemplazos escalonados en toda la cadena de mando.

Guerra diseñada para sobrevivir a la “decapitación” del liderazgo, el resultado es una innovación clave: No se trata de evitar la derrota inicial, sino de impedir el colapso, Irán no apuesta a ganar rápido, apuesta a que nadie pueda ganarle rápido. Y eso cambia todo...

La falla crítica venezolana: la fusión entre Estado y gobierno. Tal como lo advertimos en nuestra tesis doctoral del 2022, la doctrina venezolana no solo es militar, es política. Y en ese cruce, ocurrió una transformación silenciosa; La defensa de la CRBV fue sustituida por la defensa de un grupo político, la idea de “unión cívico-militar policial” evolucionó hacia algo más profundo: El pueblo se convierte en fuerza de defensa, la Fuerza Armada en actor político y el gobierno en encarnación del Estado. Este desplazamiento tiene consecuencias estructurales: La Fuerza Armada deja de ser árbitro, se convierte en garante del poder de turno, así cometan excesos y errores y violen la CRBV y pierde autonomía como institución republicana.

 ¿Defendió la República?

Depende de qué entendamos por República; Sí, en un sentido material conservan el poder a toda costa. Pero no, en sentido constitucional: No actuó como contrapeso del poder. no se colocó por encima del conflicto político y no defendió la CRBV como norma independiente.

Resultado:

Se defendió el Estado, pero no plenamente la República como orden constitucional autónomo. La verdadera disuasión en el siglo XXI no depende solo de armas, sino de estructura.

Irán disuade porque: No puede ser neutralizado rápidamente, su sistema no colapsa con ataques quirúrgicos, la guerra se vuelve impredecible y larga. En términos duros, Irán es un sistema.

Venezuela sigue siendo una estructura y las estructuras se pueden cortar, los sistemas no. La lección estratégica es que la doctrina venezolana sacrificó algo más: La separación entre Fuerza Armada y poder político, es decir, el principio republicano básico. Porque al final, la pregunta no es quién tiene más armas, sino qué Estado puede seguir existiendo cuando su centro deja de funcionar.

 

Colombia abril 2026